Si por algo es reconocible Bad Gyal además de por sus himnos que estremecen pistas de baile es por su estética inconfundible: sensual, maximalista, precisa al milímetro y, sobre todo, auténtica.
Hoy, Alba Farelo abre las puertas a Vogue para guiarnos paso a paso por su ritual de cuidado facial y el proceso que sigue cada día para alcanzar ese look que es puro sello personal.
Alba lo tiene claro: ninguna base, ningún gloss y ningún delineado pueden lucir impecables si la piel no está preparada. Su rutina empieza siempre con un limpiador suave, porque para ella la piel perfecta no es la piel cubierta, sino la piel cuidada. Bad Gyal insiste en que no es negociable
“Esto es lo que de verdad mantiene la piel bonita hoy y dentro de diez años”, dice mientras extiende una capa generosa de SPF con textura ligera y acabado glow.